lunes, 1 de agosto de 2011

Seguimos diciendo… ¡Gracias Pacha!





En algún momento del camino, hemos olvidado nuestra pertenencia a la sutil red que nos une, junto con todos los seres, a la Madre Tierra. Pero en nuestro ADN está guardada la memoria de un pasado común, nuestro origen en la Madre Creadora, la Gran Diosa, llamada con diferentes nombres, honrada de mil formas. La hemos nombrado, “parcializando” las cosas: Madre Tierra, Abuela Luna, Madre Sol…
Cómo especie nos hemos colocado en la cima de la pirámide, como sociedad, hemos multiplicado las relaciones asimétricas, entre mujeres y hombres. Cómo cultura, hemos reprimido lo Divino Femenino, sepultando el sentido primordial de la Unidad, olvidando el respeto hacia la sutil telaraña que nos envuelve, ignorando las consecuencias de nuestras acciones …
La pérdida del Paraíso fue la desconexión de la Madre. Y así crecimos como huérfanos, desconociendo la espiritualidad creadora y sostenedora de la vida. Hay memorias que están volviendo a la superficie de nuestra consciencia… recuerdos fundacionales de nuestr@s ancestr@s, que despiertan las ansias de volver a conectarnos con Ella, a fluir otra vez en su energía sanadora, en la sabiduría que nos permite sanarnos como individuos y como colectivo.
Los pueblos originarios han conservado esa relación con Ella. Han continuado llamándose hijas e hijos de la Madre Tierra, agradeciéndole los dones para sostener su vida.
En la vida espiritual de las comunidades aborígenes andinas, la Pachamama es la Madre Fecunda y Creadora de todas las cosas. La evangelización no ha logrado extirparla, apenas y sólo a veces…disimularla. Ella está presente en la vida cotidiana, de una manera profunda y más allá de las ceremonias.
Su nombre Pacha significa “tiempo” en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de la cultura de los conquistadores, finalizó confundiéndose con la tierra. Debió referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra[1]. Tal vez es una forma lingüística que representa una forma de ver la realidad, sin las categorías “innatas” occidentales, vehiculizando un Mundo, un tiempo y un espacio diferentes a través de un nombre.
A través del tiempo, no ha cambiado su nombre ni la forma de acercarse a Ella. En lo personal, la siento y la sueño, Poderosa y Creadora desde el Origen, Madre nutricia y transformadora, transmutando en vida, todo lo que a ella vuelve. Es el Sostén de nuestras materializaciones cotidianas que nos recibirá algún día, otra vez en su Útero. Para Ella son las cosechas, el primer trago de chicha, el “yerbiao” [2]invocando su presencia en las challas, cuando nace un niño y cuando se despide a un ser querido.
Ella nos mantiene unidos en una red invisible, manteniendo el equilibrio de la Vida.
En algunos pueblos del Norte, la Pachamama se personifica con una mujer de rasgos indígenas, medio retacona, con sombrero aludo y a quien siguen un perro negro, una víbora que le sirve de lazo y un quirquincho. Con que forma se aparece en tus sueños?? Qué sientes en tu corazón, cuando piensas en Ella como Sostén de la Vida?
Para esta época, en las celebraciones aparece la Ñusta (niña que representa los frutos de la tierra). Este es el aspecto que celebramos en la Tradición de Chak-Anna, Diosa de la Cruz del Sur. Es ahora, tiempo de salir del Invierno y caminar hacia la Primavera, sintiendo los rayos de la Madre Sol.

Es poder de la Pachamama hacer crecer las cosechas, multiplicar el ganado, cuidar los animales silvestres y bendecir a los artesanos. Los festejos en su honor son los 1º de agosto, pero la celebración más conocida se realiza en el mes de febrero en Amaicha del Valle, localidad sita a 160 km al noroeste de Tucumán.

Khessua
Pachamama llajtayoj,
Upii, acullii sumaj mikhukhui
Kai jallpha sumaj kanampaj
Pachamama sumaj mama
Kusilla, kusilla
Allinta purichun yuntas
Amataj saikhuchunjuchu
Allinta muju phutuchun
Amataj ima sajra kachunchu
Amataj q’asa jappichunchu
allintaj poq’ochun
Q’anmantan mañakuiku
Jinataj q’opuguaiku
Kusilla, kusilla

Castellano
Pachamama de estos lugares
Bebe, masca la coca y come a gusto esta ofrenda
Para que sea buena esta tierra
Pachamama buena madre
¡Se propicia! ¡Se propicia!
Haz que caminen bien los bueyes
Y que no se cansen
Haz que brote bien la semilla
Que no le suceda nada malo,
Que no le tome la helada,
Que produzca buena cosecha
A ti que te pedimos.
Dános lo necesario[3]
¡Se propicia! ¡Se propicia!



Hoy les pido que tomemos un tiempo para pensar en Ella y regalarle una ofrenda desde nuestros corazones y pedirle que nos guíe para que podamos ser Guardian@s de esta Tierra, de este planeta, trabajando y esperando un día en absoluta Paz y sin criaturas desamparadas. Construye hoy una apacheta en tu corazón!!
Desde mi corazón!

Mónica Gobbin
Sacerdotisa de la Diosa de la Cruz del Sur.
011-4372-6553/011-15-6263-7224

monicagobbin@gmail.com

sacerdotisadeladiosadelacruzdelsur@gmail.com


[1] Según Rigoberto Paredes

[2] “Yerbiao” hecho con las plantas aromáticas de nuestra tierra como cedrón, toronjil, peperina, menta, yerba buena, burro, muña muña, etc, se coloca en un jarro grande de cerámica o metal, luego se pone bastante yerba, se coloca una bombilla, de pone azúcar y se rocía con alcohol se enciende fuego y al final se coloca el agua casi hervida, se mece y se ofrece a la tierra.

[3] “Dánoslo todo” en el original.

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