sábado, 9 de abril de 2011

Sonidos & Cristales: nuevas formas de Sanar



“(…) Si contemplamos la realidad desde el continuum vibracional que vincula a la materia con la energía podríamos asegurar que todo tipo de interacción es vibracional, energética. (…)“
Juan José Lopera

Las Terapias Vibracionales son las técnicas de sanación basadas en el concepto de que todo el mundo posee un mecanismo curador que fluye como una fuerza energética alrededor del cuerpo, mente y espíritu para mantenerlos en perfecto orden. La forma en que vivimos nos lleva a bloquear esta fuerza. Afortunadamente estamos viviendo un momento de recuperación y a su vez, de creación de formas de restablecerla.

Gracias a la física cuántica sabemos que en toda materia, existe energía que vibra. Es el movimiento interno que tiene cada ser o cuerpo, que ocurre por el movimiento del electrón alrededor del átomo. Todo cuerpo lo contiene, desde el corpúsculo y la célula, hasta los astros y los “universos” , todo está en vibración constante. Esta vibración, puede ser captada y en especial la humana, la de las plantas, piedras y animales por el aura, el Aura que podríamos definir como un campo electromagnético que rodea a cada ser, compuesto por numerosas líneas de fuerzas, que crece y decrece, emitiendo y recibiendo ondas como todo lo que existe, su sustancia es de la naturaleza de la Luz, es decir, corpuscular y ondulatoria a la vez. Su volumen es variable, así como también lo es su color. Por lo tanto, podríamos concluir que el ser humano es un sistema de energías en vibración continua y que cada átomo, cada molécula y cada célula tienen una banda electromagnética de cierta amplitud en la cual emiten y absorben energía electromagnética. Así, cada ser está en comunicación con el mundo exterior, transmitiendo y recibiendo, vía su espectro de frecuencia resonante. Este nuevo paradigma, percibe a la persona como una entidad energética en armonía con un Universo también energético

Y en este Universo vibracional, destacamos un elemento maravilloso: el Sonido. El número de cada una de estas partículas difiere según la naturaleza de la materia. El movimiento de giro de los electrones origina un compás o cadencia que crea una onda; onda que es posible distinguir mediante nuestra percepción humana como forma o materia. Siempre que coexisten cadencia, onda y forma, se produce el Sonido.

Los seres humanos han empleado el sonido desde los albores de la humanidad para recibir información de su entorno y para comunicarse, así como también para sanar y transformar. Casi todas las culturas antiguas y todas las poblaciones originarias creían que el sonido era la fuerza creativa, generatriz, responsable de la creación del universo. El vocablo AUM, conocido generalmente como OM en la tradición hindú, se consideraba el sonido impulsor de la formación del universo

En forma paralela a todo este re-descubrimiento de la sabiduría antigua, durante la segunda mitad del siglo XX, se descubrió que, a partir de cierto umbral energético, las moléculas vibran al unísono y se comportan como una sola súper-molécula. Debido a esta propiedad podemos afirmar que el ser humano constituye un complejo cuántico donde existe un patrón de onda totalmente coherente. Para favorecer esa coherencia y lograr esa armonía, se puede interaccionar con el cuerpo mediante terapias que utilizan el sonido (cuencos tibetanos) y la luz y el color (cristales).


El sonido emitido por los cuencos tibetanos llega a los distintos lugares del cuerpo, que por fenómeno de resonancia tienden a sincronizarse con la vibración sonora: entran en un proceso de sanación.
Así, a través de frecuencias vibratorias especificas, “bañan” el cuerpo armonizándolo. También poseen una acción terapéutica concreta en los tejidos y células. Se llega al estado de relajación/atención asociado a los momentos de meditación. Por su parte, cada cristal posee propiedades específicas (luz, color, simetría o sistema cristalino) que actuarán en correlación a las energías a armonizar. Magnetizados por los sonidos, transmiten, poseyendo la capacidad de ser constantes y coherentes en la propagación

En base a todo esto nace ”Sonidos & Cristales”, como una propuesta terapéutica que abarca toda la potencialidad de estos elementos. Los cuencos tibetanos y los cristales son instrumentos de sanación, que permiten establecer una vibración saludable en todo nuestro organismo, tanto a nivel físico, mental o psicológico, emocional y espiritualmente. Son un medio para equilibrar los centros energéticos (chakras) y cambiar la conciencia desde un estado alterado de ansiedad y estrés hacia un estado de paz, relajación y serenidad, induciendo los cambios necesarios, elevando nuestra frecuencia vibratoria. Como consecuencia, los sistemas biológicos comienzan a equilibrarse. Estos estados, influyen en los neuro-transmisores y los neuro-péptidos, que a su vez ayudarán a regular el sistema inmunitario, el “sanador” que llevamos dentro. Un órgano se daña cuando la vibración en la que se ha mantenido el cuerpo que lo aloja, ha bajado su frecuencia a un ritmo mucho más lento; eso hace que la energía no pueda fluir y alimentar correctamente a la zona bloqueada, y se crean estancamientos energéticos que provocan la enfermedad.

Todo esto le otorga un rango de aplicación muy amplio. Desde la búsqueda de relajación, hasta el crecimiento espiritual. Así, en base a la pregunta o motivo del consultante, se pueden diagramar tratamientos, combinando estas dos Herramientas.

”Sonidos & Cristales”
Sonidosycristales@gmail.com

María Horton & Mónica Gobbin
011-15-5997-0168/011-6263-7224

No hay comentarios: