sábado, 25 de diciembre de 2010

Problemas femeninos…dolores del cuerpo o del alma? (Primera parte)

“El ciclo menstrual es la fuerza impulsora detrás de la percepción de la mujer y la conciencia, la sexualidad, creatividad y espiritualidad”.

Miranda Grey

La queja, el chiste o la burla encubierta ante el SPM[i] o los síntomas menopáusicos[ii], me hace pensar en el difícil “dilema sociocultural” que atravesamos las mujeres. ¿Por qué nuestra cultura ha convertido en “enfermedades”, procesos fisiológicos maravillosos como la menstruación y la menopausia? ¿Por qué el tránsito de un momento biológico a otro es tan problemático y tan difícil? ¿Por qué se convierte en un "producto" para los laboratorios? Creo que aquí tenemos la conjunción de:

- el estereotipo negativo de lo femenino que coloca a las mujeres en el “rol de enfermas”, ligado a tabúes sobre el proceso menstrual, que persisten en nuestros días.

- la mujer como “cliente” de fórmulas medicinales que no solucionan su problemas y la colocan en riesgo de otras enfermedades graves (p.ej. cáncer.) En nuestra sociedad de consumo, una pastilla puede ser el vehículo mágico para acabar con nuestros “ruidos” internos.

Todo esto nos lleva a una crítica del modelo "salud-enfermedad igual a “medicalización[iii] por considerar que no contempla la totalidad de la persona, inmersa en una sociedad consumista, que responde a un modelo “de ganancia comercial”.

La física cuántica, nos ha hecho superar la visión mecánica del mundo, derivada del pensamiento de Descartes. Las terapias vibracionales reconocen la influencia de la mente y las emociones en los procesos del organismo físico. Todo y Tod@s estamos interconectados en un tejido cósmico inseparable que no excluye la conciencia humana. Así como lo ven los Pueblos Originarios, en su gran Sabiduría. Las personas somos una unidad compuesta de soma, psique y nous, como enseñaban los griegos, o sea de cuerpo, alma y espíritu, éstos se interrelacionan e influyen como consecuencia, unos a otros. Toda enfermedad nos daría un mensaje, sobre algo que falla o que falta en nosotr@s mism@s.

Edward Bach concebía la enfermedad como un aliado, como un amigo que acude a ti pidiendo ayuda de la única manera que sabe, con expresión de sentimientos, con dolores, paralizándote para que no avances, creándote obsesiones entorno a un tema…Es el grito de dolor que clama por salir y que no ha sido expresado de viva voz.

La enfermedad no expresa más que el dilema interno, entre Alma y Personalidad. La verdadera curación está en el alma y el espíritu. Cuando tu conciencia se eleva y buscas la autorrealización, entonces todo lo demás desaparece, ya no existen las dudas, los rencores, el sufrimiento… Porque has entendido lo más importante, que tu eres un@ con el universo , cada un@ tiene su lugar en el mundo, un lugar que le hace ser feliz, le completa y le une al prójimo.

Los autores Dethlefsen y Dahlke, definen al síntoma como una expresión de información que no es captada por la persona, es quien viene a traer a la conciencia un mensaje que necesita ser escuchado para restablecer el bienestar. Cuando las distintas funciones corporales se conjugan de un modo determinado se produce un modelo que nos parece armonioso y por ello lo llamamos salud. Si una de las funciones se perturba, la armonía del conjunto se rompe y entonces hablamos de enfermedad[iv]

Pero en el caso de las “afecciones” de los órganos femeninos, nos encontramos con una realidad más profunda, más velada: la “patologización” de los ciclos femeninos. El tabú de la sangre menstrual es algo muy difundido en casi todas las civilizaciones y desde tiempos remotos. Hay innumerables ritos y ceremonias alrededor de los días de “regla”; severas restricciones y gran cantidad de leyendas sobre los efectos perniciosos que produce en los varones y en el entorno una mujer que está menstruando. Simone de Beauvoir, en su excelente libro "El segundo sexo"[v] da una lista variada y amplia sobre el tema. ¡No en vano los anglosajones llamaban a la menstruación: "the curse" (la maldición)!

De todas estas leyendas, muchas de las cuales aún hoy tienen vigencia, se desprende que estas construcciones partiarcales [vi] evidencian un profundo terror ante la sangre que emana de los genitales femeninos, mostrando los miedos ante los misterios que conlleva la condición femenina. De allí que, en muchas religiones, los tabúes menstruales sean tan severos. Irónicamente, la sangre menstrual es consecuencia de una agresión, es la conexión con el ciclo mismo de la Vida.

Décadas atrás, era bastante común que las madres nada dijeran a sus hijas sobre la llegada de la menarca (aparición de la primera menstruación), otras les explicaban con conceptos erróneos, oscuros y equívocos y, para muchas de ellas, configuraba un hecho traumático, vergonzante e intimidante

La frase peyorativa de "estar con la regla" (como sinónimo de mal humor) se incorporó al uso cotidiano, y lamentablemente, se enraizó en la psique femenina, de manera tan profunda, que ha perdido todo rastro de espiritualidad, convirtiéndose en algo molesto, que hay que pasar cuanto antes.

La forma en que la mujer reacciona ante sus ciclos refleja cómo se activan estos arquetipos negativos. Lo que creemos sentimos o pensamos actúa como un imán en las circunstancias de nuestra vida, determina nuestras decisiones y el destino que nos aguarda. Pero surge nuevamente la pregunta: ¿por qué hay dolores y molestias si se trata de un hecho fisiológico? ¿Qué factores nos hacen vivir tan mal, estos momentos?

No siempre fue así. La evidencia arqueológica e histórica, nos habla de un momento de “reverencia” hacia el útero, nido de la vida, hacia nuestras Lunas. Desde la Venus paleolítica hasta el Santo Grial, el nexo hacia la sacralidad femenina existe en nuestro inconsciente

Una mujer que toma conciencia de su ciclo y las energías inherentes a él, también aprende a percibir un nivel de vida que va más allá de lo visible.

Esa condición de sensibilidad particular, que permite a las mujeres percibir su entorno y comunicarse con su interior, necesita ser cultivado, nunca ser suprimido. Fue a través de este estado alterado de conciencia que tenía lugar todos los meses que las chamanas/curanderas y más adelante las sacerdotisas, aportaron al mundo y a su propia comunidad su energía, claridad y conexión con lo divino. Las mujeres pasaban este conocimiento de madres a hijas. Menarca[vii] y Menopausia eran festejadas y apoyadas por el círculo comunitario.

El ciclo femenino se fue convirtiendo en el lugar de depósito de nuestro miedos, dolores. Al no saber o no entender que nos pasa, reaccionamos con dolores físicos. ¿Qué es lo que nos están diciendo estos síntomas? El cuerpo es el escenario de los sucesos anímicos, inconscientes, o como lo expresa de forma negativa el escritor Meter Altenberg: “la enfermedad es el grito de un alma ofendida”. En consecuencia, se trata de descubrir qué ofende al alma y para ello el cuerpo da las indicaciones necesarias.[viii] Esto puede ser el camino hacia nuestro crecimiento espiritual. El “darnos cuenta” de las cosas que “nos enferman”. En nuestro interior, se halla esa sabiduría.

R. Dahlke en “El mensaje curativo del Alma Femenina”, plantea la resistencia que sufre la mujer de hoy, masculinizada por el hecho de competir en el mundo utilizando, arquetipos masculinos. Ello la lleva a rechazar profundamente este contacto con su femineidad. Entre las jóvenes, se tiende a lograr un tipo físico llamado “leptosómico”[ix] más atlético y delgado que las formas redondeadas femeninas. Nos queda preguntar, si tenemos mucha más ayuda que nuestras abuelas, ¿porque es tan difícil, escaparnos un día al mes y reencontrarnos con nuestro interior?

Tal vez sea el momento de que el tiempo de sangrado pueda volver a ser un tiempo de gozo y aprendizaje, un retorno al hogar cruzando a través de las aguas de nuestras emociones. Una recuperación de la ciclicidad más esencial, al compás de nuestro útero, de nuestros tiempos de actividad y descanso, en dirección del lugar donde el alma vive en libertad. Recuperar también la menopausia como pasaje a la sabiduría de la segunda madurez. Recuperar la conciencia y celebrar las diferentes energías femeninas que se movilizan en cada ciclo menstrual puede devolvernos a reconectarnos con lo Sagrado Femenino.

Y si en este proceso, debes liberar cosas que todavía se reflejan en el dolor de tu cuerpo físico, existen aliados poderosos que pueden ayudarnos.

Durante siglos los seres humanos han utilizado las hierbas a manera de infusión y emplastos. Incluso en algunas culturas se les ha otorgado poderes mágicos y curativos. Existen evidencias arqueológicas, de que ancestras del Homo Sapiens ya conocían el uso de ciertas hierbas. Tal vez los llevo a ello la observación de los animales, quienes recurren al consumo de ciertas hierbas si se sienten enfermos. El conocimiento ancestral de las hierbas acompañaba la vida de la mujer, quien incorporaba las mismas a la dieta, por medio de “cocciones. En los primeros tiempos, los pueblos eran recolectores, y una de las habilidades que se adquirían era conocer la utilidad de las hierbas en el ecosistema habitado.

Las plantas ejercen una acción benéfica integral sobre la persona. Cada planta, presenta una multitud de agentes o compuestos que actúan sobre el organismo. Esta combinación va equilibrando, armonizando los sistemas. Es una acción “normalizadora”. El fármaco actúa linealmente sobre un órgano, un síntoma.

Las plantas toman elementos minerales de la tierra, junto con el agua. Después transforman estos en su alimento a través de un proceso. Las plantas respiran y acumulan energía en su crecimiento. Además de las sustancias que aportan los vegetales, ellas aportan Energía Vital. Los medicamentos sintetizados en laboratorios no la poseen. Los dones del Reino Vegetal han sido la forma de curación más comprobada (su utilización ha sido constante a través de los siglos y a través de millones de personas). El 80 % de la población mundial depende de las plantas. Los químicos más utilizados provienen originalmente de plantas y constituyen lo que puede llamarse “medicina preventiva” y al alcance de todos. Son económicas, se pueden encontrar en las alacenas del hogar, el jardín, un baldío. Y además contribuye a la ecología, no contaminan ni el cuerpo ni el medio ambiente.

Sin embargo la utilización de plantas medicinales [x] provoca ciertas resistencias ya que todavía persiste una construcción social negativa asociada a la magia (falta de rigor científico, según un concepto positivista) y su utilización requiere un esfuerzo constante de la persona. La gente busca una forma rápida y simple, que les permita no “perder tiempo”. Existe presión social para esto, la persona debe “reponerse” rápido, más allá del costo que paga su organismo.

La Aromaterapia y las Esencias Florales trabajan bien en forma conjunta pero no deben confundirse. Son terapias complementarias:

• del cuerpo al alma: Aromaterapia

• del alma al cuerpo: Remedios Florales

La Aromaterapia[xi] ofrece muchísimas posibilidades, ya sea desde el uso del hornillo hasta líneas completas de productos de tocador, donde se suman las propiedades curativas de los distintos perfumes. Y se puede utilizar en todo momento de la vida.

La combinación de Hierbas, Aromas y Esencias Florales es excelente, ya que de este modo se acompaña el proceso espiritual y se logran efectos importantes a nivel físico, orgánico y también en todos los cuerpos sutiles.

Desgraciadamente, no son muchos los médicos ginecólogos que están abiertos a este tipo de terapias. Será tal vez que este paso lo deba dar el paciente, haciéndose cargo de su poder de decisión y desde un planteo de la realidad, diferente a lo que se viene haciendo. Desde una perspectiva diferente.

Con esta visión, la investigación de las plantas se enfoca desde otro ángulo, de respeto por nuestro cuerpo y por el ambiente, a una visión de las personas, donde el ser humano no es solamente un conjunto de órganos. Con lo cual, en un futuro, el laboratorio no será para “copiar” lo que produce la Madre Naturaleza, sino que estará dedicado a investigar y a proteger lo que ella nos brinda

Y lo más importante, volver a encontrar lo Sagrado en nosotras, volver a respetar nuestros ciclos, nuestra intuición, nuestro Femenino. Volver a alinearnos con la Luna y la Tierra, arquetipos sagrados de la Gran Madre, para volver a ser sus Hijas, celebrando el ciclo de la Vida en nuestros cuerpos.

Mónica Gobbin

Bibliografía:

a. Libros

Dahlke, Rüdiger: “El mensaje curativo del Alma”, Ed. Robinbook, Barcelona, 2004.

Dahlke, Rüdiger, Dahlke, M. y Zahn, V. : “El mensaje curativo del Alma Femenina”, Ed. Robinbook, Barcelona, 2004.

Dahlke, Rüdiger. “La enfermedad como símbolo”, Ed. Robinbook, Barcelona, 2002.

De Beauvoir, Simone: “El segundo sexo”, Ed. de Bolsillo, Barcelona, 1987.

Dethlefsen, T. y Dahlke, R. “La enfermedad como camino. Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades.”, Plaza & Janes, Barcelona, 2000.

Gray, M.: “Luna Roja”, Ed. Gaia, Barcelona, 1997.

Sapetti – Rosenzvaig: “Sexualidad en la pareja", .Editorial Galerna, 1987.

IATENA: CURSO DE AROMATERAPIA. Bs. As.

IATENA: CURSO DE AROMATERAPIA., Bs. As.

Rocky Mountain Herbal Institute, “Materiales del Curso de Herbología China: Dong quai”, aportados por la Dra. Dolores Rubio. Traducción Lic. Mónica Gobbin.

b. Revistas y Periódicos

Dillon, Marta: “A imagen y semejanza”,“Página 12”, Edición del Domingo/01-Jun-2003



[i] El Síndrome Pre-Menstrual o SPM es una serie de síntomas que se presentan en relación con el ciclo menstrual, los cuales interfieren con la vida de la mujer. Estos síntomas se inician de 5 a 11 días antes del comienzo de la menstruación y generalmente desaparecen con el inicio de ésta o poco después.

[ii] La menopausia (del griego mens que significa mensualmente, y pausi cese) se define como el cese permanente de la menstruación y tiene correlaciones fisiológicas con la declinación de la secreción de estrógenos por pérdida de la función folicular.

[iii] Según José Alberto Mainetti, en “La medicalización de la vida y el poder médico”, el uso corriente del término “medicalización” denota la influencia de la medicina en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, y connota una apreciación crítica por los efectos negativos, paradojales o indeseables, de tal fenómeno. En realidad, la medicina siempre ha ejercido un poder normalizador o de control social -básicamente por los conceptos de salud y enfermedad, normal y patológico- estableciendo un orden normativo rival de la religión y el derecho, que ha venido incrementándose desde la modernidad con la conquista de un auténtico estatuto científico, profesional y político. [i] Pero otra historia comienza con el modelo sanitario dominante tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la medicalización deviene el equivalente de una “cultura de la salud = bienestar”, claramente visible en la sociedad posmoderna.

[iv] Dethlefsen y Dahlke, 1993, p. 17 – 18.

[v] De Beauvoir, S.:”El segundo sexo”, Ed. De Bolsillo, Barcelona, 1987.

[vi] Patriarcado (término antropológico usado para definir la condición sociológica en que los miembros masculinos de una sociedad tienden a predominar en posiciones de poder; mientras más poderosa sea esta posición, más probabilidades que un miembro masculino retenga esa posición).

[vii] Primer sangrado menstrual.

[viii] Dahlke, R. “La enfermedad como símbolo”, Ed. Robinbook, Barcelona, 2002.

[ix] LEPTOSÓMICO, tipo. m. Uno de los tres biotipos fundamentales descritos por Ernst Kretschmer. Corresponde al desarrollo del sistema nervioso y se caracteriza por ser alto, delgado, con brazos largos, piel fina y musculatura poco desarrollada. Le corresponde un temperamento reconcentrado y cerebral.

[x] La fitoterapia (del griego fyton, 'planta', 'vegetal' y therapeia, 'terapia'), conocida también como herbolaria (del latín herba, 'hierba') es el uso extractivo de plantas medicinales o sus derivados con finesĦ terapéuticos, para prevención o tratamiento de patologías

[xi] La aromaterapia es la utilización de aceites esenciales con fines terapéuticos. Se trata de una terapia natural que se basa en la actividad terapéutica de moléculas bioquímicas de aceites esenciales.

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